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Nadie conocía exactamente quién era Gatsby. Algunos decían que habíasido espía de los alemanes durante la Primera Guerra Mundial, otros, que estaba emparentado con una de les familias reales de Europa. Sinembargo, nadie le aventajaba en su espléndida hospitalidad. Lasfiestas más maravillosas tenían lugar en su soberbia mansión de Long Island. La ironía de esta fachada fabulosa era que él no la habíaconstruido para deslumbrar al mundo, los amigos o la esposa, sino para impresionar a una chica que había amado, que era su sueño, suilusión. «El gran Gatsby tiene pocos rivales como la gran novela americana delsiglo XX. Al volver a leerla, una vez más, mi inicial y primerareacción es de renovado placer.» Harold Bloom