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Durante siglos hemos sido Las Escritas: esas sin voz cuya historiaera contada siempre por los otros. Unos otros que, al relatarnos, nosmodelaban con la arcilla de su miedo y su deseo, nos escindían en lasimágenes enfrentadas de María y Eva, prescribían cómo debíamos ser. No es de extrañar que en nuestra literatura la reescritura de personajes y mitos femeninos haya sido una constante. Este libro bucea en esatradición propia de la escritura de mujeres y juega a imaginar quéhabrían dicho Penélope, Casandra, Lilit, Ofelia o Sherezade, con elfin de deshilar lo tejido, desdibujar el relato masculino (interesado, sesgado, marcado por el estigma patriarcal) y rehacer el mundo quesobre él se levantó, al tiempo que homenajea a algunas de las maestras que nos precedieron, visibilizando los escollos a los que seenfrentaron, concibiendo la escritura como aquello que las salvó. OLALLA CASTROEn este magnífico poemario de Olalla Castro, una de las voces másrefulgentes de la lírica española contemporánea, mujeres que dejaronhonda huella en el curso de la experiencia humana se convierten enprotagonistas: Penélope, Casandra, Helena de Troya, Pandora ù"fue enel acto de abrir la caja, y no antes, cuando el mundo se hizo"ù, Ariadna ù"¿se sale alguna vez del laberinto "ù, Medea, Sherezadeù"llevo dentro a las tres mil cortesanas que antes de mí perdieron lacabeza"ù, Jane Austen ù"A los hombres, el miedo se les ha vueltoresina. Están atrapados en ella desde hace siglos, como hormigas en la corteza del árbol. De ahí la fuerza, la violencia, el tiempo empleado en doblegarnos"ù, Mary Shelley, Emily Dickinson, Virginia Woolf, Patricia Highsmith, la propia Madame Bovary de Flaubert, tan real como todas ellas."Las escritas" es un libro clarividente, hermoso y emotivo, que poneluz en una sala todavía plagada de sombras, acreedor con todomerecimiento al Premio de Poesía Vicente Núñez que auspicia la Diputación de Córdoba.