ETA, yo te absuelvo. El papel clave de la Iglesia en el Proceso de Burgos
ISBN: 9788417634674 BETA III MILENIO Ensayo
El 2 de agosto de 1968 ETA asesinó en Irún al inspector jefe de la Brigada de Información Social de la Policía en Gipuzkoa, Melitón Manzanas, un reconocido torturador. Era la primera vez que laorganización decidía matar de forma premeditada, lo que provocó unasacudida en la sociedad vasca. Fueron siete disparos que cambiaron elsurco de la historia con unas detonaciones que se replicaron en toda Euskadi, que asumió una ejecución que parecía merecida. La dictadurade Franco caminaba hacia sus últimos estertores y la represión parecía no tener límites. La Policía estrechó el cerco sobre aquellosactivistas, que fueron sometidos a un Consejo de Guerra en diciembrede 1970. Dieciséis procesados para los que el fiscal militar pidióseis sentencias de muerte y 752 años de cárcel en un sumario que daría nombre al Proceso de Burgos, una marca de la lucha antifranquista. Fue una convulsión. No era un juicio cualquiera. ¡Era El Juicio! El28, Día de los Inocentes, se conoció la sentencia: nueve condenas amuerte, que fueron conmutadas la víspera de Nochevieja. El procesoaceleró la descomposición del franquismo, pero proporcionó unsalvavidas impagable a una ETA que sobrevivía a bocanadas. Un factorde extrema relevancia fue el papel de la Iglesia. El hecho de queentre los procesados hubiera dos sacerdotes fue una oportuna coartada. La Iglesia consiguió que el juicio fuera a puerta abierta, pese a laletra del Concordato entre el Gobierno y la Santa Sede que garantizaba la discreción. Pero arrastraba un pecado original: en la primera ETAla religión fue un factor importante y el mundo eclesiásticoproporcionó munición intelectual.