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Por idéntico argumento por el que el siglo XVIII mereció elcalificativo de Siglo de las Luces, el XXI parece estar ganándose apulso el de El Gran Apagón. Si lo característico del primero era sudecidido empeño por examinar la totalidad de lo real a la luz de larazón, se podría afirmar que lo más propio del tiempo que nos estátocando vivir es, precisamente, el oscurecimiento de dicha luz, lasostenida tozudez con la que parece estar renunciándose al empleo dela misma como herramienta para esclarecer los más diversos ámbitos, tanto personales como colectivos, de nuestras vidas. El presenteensayo afronta la compleja y necesaria tarea de analizar la calidaddemocrática en la que vivimos, tratando de establecer cómo hemosllegado a la situación actual de polarización extrema, en la que elintercambio de opiniones razonadas ha perdido espacio y coberturafrente a una sociedad del espectáculo donde prima la ruidosaconfrontación de puntos de vista irreconciliables. Para ello, elfilósofo y político Manuel Cruz establece las causas de este déficitde racionalidad, reflexiona acerca de sus efectos y reconstruye eldebate de las ideas, porque regenerar el diálogo y la controversiacrítica es un primer paso imprescindible para hacer habitable laesfera pública, el ámbito en el que se forman las opiniones y lasvoluntades. A este respecto, la propuesta del texto no puede ser másclara y rotunda: ante el eclipse de la razón al que estamosasistiendo, inmersos como nos encontramos en una deriva deincertidumbre global, se torna necesario hallar instrumentos depensamiento que nos sean útiles para formarnos una opinión crítica ymatizada que nos permita tomar las decisiones con las que, entretodos, construimos el espacio compartido.