Don Diego de Covarrubias
ISBN: 9788472098718 UNION EDITORIAL Cristianismo y Economía de Mercado
Este libro coordinado por León Gómez Rivas, con textos de Vicente Boceta Álvarez, José Carlos Martín de la Hoz y Jesús Huerta de Soto, se acerca a una de las figuras más fascinantes de la Escuela de Salamanca. Don Diego de Covarrubias y Leyva perteneció a una familiade artistas, escultores y arquitectos de Toledo. Su padre, Alonso de Covarrubias, fue Maestro de obras de la catedral de Toledo y dejó, además, su impronta en Sigüenza, Guadalajara, Santiago de Compostela o Salamanca. Su madre, María Gutiérrez de Egas, era hija del arquitecto de origen flamenco, Enrique Egas, con quien trabajaba su marido. En1527 comenzó en Salamanca los estudios de derecho civil y canónico(utriusque iuris), alcanzando el título de Doctor en Cánones el año1539. Poco después, obtuvo la cátedra de Prima en la misma Universidad. Entre sus maestros destacan Gaspar de Montoya o Martín de Azpilcueta. También asistió a las clases de la Facultad de Teologíacon Francisco de Vitoria y Domingo de Soto. En 1548, fue nombrado Oidor de la Cancillería de Granada. Comenzabaasí su carrera como jurista al servicio de la Corte, culminando con el puesto de Presidente del Consejo de Castilla en 1577. En agosto de1559, fue preconizado obispo de Ciudad Rodrigo, de donde pasó a ladiócesis de Segovia. En febrero de 1563 participó en la tercera etapadel Concilio de Trento. Además de su actividad política o universitaria, de sus estudios encánones, su labor pastoral y teológica, en este libro hemos queridodestacar sobre todo su aportación a la historia del pensamientoeconómico. Junto a otros doctores de la Escuela de Salamanca, comoseñala el profesor Huerta de Soto, fue un pionero en describir laconfiguración de unas relaciones sociales y económicas que hoyconsideramos modernas'. Por ejemplo, Covarrubias expuso mejor que nadie una la teoríasubjetiva del valor, donde indica que el valor de una cosa no dependede su naturaleza objetiva, sino de la estimación subjetiva de loshombres: «incluso aunque tal estimación sea alocada». Añadiendo: «eltrigo tiene exactamente la misma naturaleza objetiva aquí y en las Indias, y sin embargo en las Indias su valor es mucho mayor porqueallí es más escaso y los hombres lo estiman más».