Se rendre au contenu

Esta sería una novela crudelísima y muy triste si no fuera porque lavoz y la mirada del que la escribe rebosa tanto de humor como dehumanidad y de ternura auténticas hacia los personajes que, montadoscada uno es su caballito del carrusel de la vida y encendidos todospor el ruido y las luces de la feria de la escritura en la noche danvueltas ante el que, desde dentro pero desde fuera, los está mirando. Mirándolos, amándolos y escribiéndolos.