La escondida senda
ISBN: 9788497405287
Pocos nombres del hispanismo, si algún otro hay, suscitan tantoconsenso como el de Alberto Blecua, por la excelencia de su labor, supapel como renovador -y aun refundador- de determinadas áreas de ladisciplina, la amplitud de su magisterio y la decisiva impronta de supersonalidad en todos aquellos, grandes e chicos, que han tenido elplacer de tratarlo y de aprender con él. Alberto Blecua no merece unhomenaje, sino muchos. El que el lector tiene en sus manos es uno delos posibles: el que le brindan quienes se han formado cerca de él, en su estela. A todos nos une una relación estrecha con el maestro, yafuese como alumnos en la etapa de formación, ya posteriormente en lassendas de la investigación y la carrera profesional, con el ejevertebrador que ha supuesto Prolope, el grupo de investigación quepuso en pie hace veinte años. Aunque él haya preferido definirsesiempre como un investigador solitario, ha sido capaz de tutelar unproyecto que ha orquestado muchas voluntades, anhelos y resultados yque ha generado vínculos inquebrantables. De sus discípulos y másestrechos colaboradores surge, llegado el momento de su jubilacióncomo catedrático de literatura española de la Universitat Aut. noma de Barcelona, este homenaje con el que queremos demostrarle todo nuestroreconocimiento y afecto. Desde luego que en los trabajos aquí reunidos también hay, de formaimplícita, un retrato de Alberto Blecua. La atención a asuntosrelacionados con el Libro de buen amor, la crítica textual, la poesíadel Quinientos, Cervantes o Lope, no menos que el sesgo con que seleen, entienden, sitúan y explican las obras literarias deben buenaparte de su impulso a lecciones aprendidas de él. Todas lascontribuciones se han escrito teniéndole en mente. Por supuesto, lasuma de los discípulos no iguala al maestro, quizás alcanza a ver algo más lejos porque se encarama sobre sus hombros. Los artículos seordenan cronológicamente, en un recorrido que abarca del siglo XIV al XX. El título, que se acoge a un verso de sobras conocido (quizáhabría sido más del gusto del homenajeado alguno de Burguillos, Padilla o Argensola), quiere poner el volumen bajo la advocación defray Luis, a quien dedicó un luminoso estudio y de quien conoce alguna que otra composición inédita.