Pintores de la vida moderna
ISBN: 9788412412802 Asociación Shangrila Textos Aparte Contracampo
Con el cuervo de Poe nació la Modernidad. Se trata del impulso dedestrucción que estremeció los nervios de Kleist, Victor Hugo, Kafka o Baudelaire. Que fue, como el propio Mallarmé reconoció, su Beatriz. Aire mefítico, analítico, dado que todo análisis implica unadescomposición. La Modernidad constituiría la culminación de unproceso de indagación de los signos sobre sí mismos. Así, la esenciade la poesía estaría en la búsqueda que la palabra poética lleva acabo de su propio fundamento. Esto es algo evidente al menos desde Rilke y Mallarmé. He ahí, también, lo que Balzac propone en La obramaestra desconocida. Es una pregunta permanente desde el Romanticismo, respondida siemprede forma similar: ha de valorarse en el arte no tanto su estatuto detransitividad cuanto su carácter de producción. En eso, el pintor Frenhofer podría actuar como su primer ejemplo, junto con Hugo. En ese proceso encontramos luego a Moholy-Nagy o Giacometti: su apuesta poruna visualidad radical y desabrida, sin concepto ni esquema visivoprevio. Porque nunca acabamos de ver las cosas, sino solo surepresentación mental, en la que la presencia misma se pierde. Talfatalidad viene de Poe, o de Kleist, está en Baudelaire: el mundointerpretado en el cual los hombres quisieran encontrarse seguros serevela como una estructura falaz que se quiebra bajo la embestida deese elemento perturbador que se cierne sobre la existencia. El dominio de lo inquietante que se abre ante Rilke, Jean Epstein o Pessoa nosolo abarca el mundo externo que rodea al hombre, sino también eluniverso de la intimidad. Pues, en definitiva, la extraña imagen moderna ? refractaria al sentido como la muralla de pintura de Frenhofer? no deja de remitir al opacoorigen de todo signo. El punto ciego que, como fenómeno latente, oscuro, hace sin embargo posible lo visible. Ese nudo de ausencia quese persigue como en una novela policíaca tiene también su lugar delcrimen. Por eso, la actividad de los pintores de la vida moderna sehalla tan cercana a la investigación de Sherlock Holmes. Su prácticase desenvuelve en medio de un juego de hechizos y engaños que, alcabo, habrá que disolver, racionalmente, a la manera mostrada por Poe.