Amado muchacho
ISBN: 9788412649765
La correspondencia de Henry James con el joven escultor Hendrik Christian Andersen, a quien conoció en Roma tras haberle comprado unpequeño busto de terracota, es, en palabras de su biógrafo Leon Edel,«la parte más triste y extraña de su epistolario». Las relacionesentre los dos hombres no fueron simples. James consideraba a Andersencon la visión de su propia juventud, la de los días romanos yalejanos. Andersen, por su parte, veía en James a un personaje gentil, benevolente, paternal, que podía ayudarle en la dura ascensión haciala gloriay la fortuna. James se había sentido inclinado, hasta entonces, aconsiderar el mundo como a través de un cristal. La mayoría de losvictorianos guardaban las puertas de sus aposentos cerradas, y Jamesno fue menos en esto. Es probable que en contacto con la mano poderosa del escultor experimentara una sensación de intimidad y de calor quenunca se había permitido sentir en su juventud, y es esto lo queencontramos en estas cartas. Una cosa está bien clara: Anderseninspiró a Henry James sentimientos próximos al amor, una asunción quehasta ese momento su alma puritana, habituada a la soledad del artista célibe, había sido incapaz de reconocer en toda la profundidad de sus sentimientos.