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En la década de los 30, Europa sufre las consecuencias económicas ysociales de la Gran Depresión del 29. Las tensiones sociales ypolíticas de la vieja Europa favorecen la aparición de regímenesdictatoriales y en Alemania el Partido Nacional Socialista consiguela victoria en las elecciones generales. En 1933, Adolf Hitler esproclamado canciller de Alemania y desafía el orden establecido yel humillante Tratado de Versalles, que supuso un revés importantepara la Gran Alemania. Hitler inicia, de este modo, una políticaexpansiva de muerte y destrucción. Mientras tanto, la denominada«política de apaciguamiento» del primer ministro británico Neville Chamberlain es sustituida por una decidida apuesta por la soluciónbélica de Winston Churchill. Un gran número de eminentescientíficos, en el momento más productivo de su carrera, no dudan enabandonarla para poner al servicio de los aliados sus brillantesmentes. Entre ellos, J. Desmond Bernal, Solly Zuckerman, Dorothy Crowfoot, Max Perutz, Bill Astbury o John Kendrew participaronactivamente en la victoria aliada. Algunos de ellos, como Bernal, Zuckerman o Perutz resultaron decisivos en el éxito del Día D yparticiparon en un extraño proyecto, propuesto por un no menos extraño personaje, Geoffrey Pyke, con un final a la altura del mismo. Este libro es un homenaje a todos esos científicos comprometidos conla función social de la ciencia que dedicaron gran parte de susaños, en el caso de Bernal toda su vida, a tratar de que el mundofuera mejor y más justo.