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La fascinante crónica íntima del descubrimiento del pasado oculto dela madre del autor tras su muerte «Luego la máquina se apagó. Y seapagó ella». Después de un accidente doméstico en aparienciaintrascendente que a la postre resultó fatídico, Ana María pasó tresaños entrando y saliendo de una clínica en Hermosillo, ciudad en laque culminó la última de sus vidas. Tras su muerte, la biografíasecreta de su pasado reveló una de las primeras: muchos años antesvivió en Ciudad de México, tuvo un marido, cuatro hijos y lo abandonótodo. Las hebras que engarzan ambas existencias están contadas en este libro que es al mismo tiempo una investigación detectivesca, uncaleidoscopio del duelo, una carta de amor, una búsqueda y unhallazgo. Lengua dormida es un acto reflejo frente a la orfandad, el recorridomental de un hijo buscando a su madre muerta. De manera caprichosa einestable, como es la memoria, la narración está poblada tanto conanécdotas en apariencia balad. es la fijación de Ana María con Australia como con digresiones sobre el tiempo y el lenguaje. Sinembargo, nada es gratuito en la escritura de Franco Félix, capaz devincular los momentos más álgidos de la historia con aquellasminiaturas domésticas que dotan de cuerpo y personalidad a una vida, incluso después de que se haya extinguido.«La novela de Félix, que es también biografía, diario y libreta deapuntes, es un libro formidable, la confirmación última del talento de un escritor mexicano singularísimo y ubicuo, un talento que hunde sus raíces en la desmesura, el caos aparente, los contrastes y elriesgo». br>Emiliano Monge El País «Una novela arriesgada y magistral. Varias veces estuve con la lágrima en el ojo pero igual me reí e igual padecí yadmiré siempre la desfachatez, la sabia rareza y la inteligencia deltexto». br>Antonio Ortuño «Un libro memorable sobre ese tema acerca del que todoel mundo se cree experto y casi nadie sabe nada. Exacto: sobre elamor». Andrés Barba