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En la mayor parte de la historia humana, los mares y los océanos hansupuesto la principal forma de intercambio y comunicación de largadistancia entre pueblos, tanto para el comercio como para la expansión de ideas. Este libro traza la historia de la interacción humana através de las principales masas de agua del planeta y analiza nuestrarelación con los océanos remontándose a la época de los primerosviajeros. David Abulafia comienza con la primera comunidad marítima, lospolinesios del Pacífico, que poseían intuitivas habilidades denavegación mucho antes de la invención del compás y que en el sigloá Iya comerciaban entre sus lejanas islas. En el sigloávii, las rutascomerciales se extendían desde las costas de Arabia y África hasta elsur de China y de Japón, conectando así el océano Índico y el Pacífico occidental y la mitad del planeta a través del comercio internacional de especias. En el Atlántico, siglos antes de que el pequeño reino de Portugal erigiera su poderoso imperio marítimo, muchos pueblosbuscaron nuevas tierras al otro lado del océano: los bretones, losfrisios y, especialmente, los vikingos, los primeros europeos enllegar a Norteamérica. Cuando la supremacía portuguesa quebró afinales del sigloáxvi, los españoles, los neerlandeses y más tarde los británicos fueron quieres manejaron las olas con éxito. á Tras el rastro de mercaderes, exploradores, piratas, cartógrafos yviajeros en su búsqueda de especias, oro, marfil, esclavos, tierraspara asentarse o nuevos horizontes, Abulafia ha creado unaextraordinaria narración sobre el ser humano y los océanos. Desde lasprimeras incursiones de pueblos con canoas talladas a mano en aguasinexploradas hasta las rutas que ahora siguen diariamente miles desuperpetroleros, á Un mar sin límitesámuestra cómo las redes marítimashan llegado a formar un continuo de interacción en todo el planeta: el 90% del comercio global se realiza a través del mar. Este libro aborda la historia a gran escala y desde una perspectivamuy diferente: no desde la tierra, como la mayoría de las historiasmundiales, sino desde el infinito mar. á