Cuentos de las orillas del Rin
ISBN: 9788493365684 REINO DE REDONDA Reino de Redonda
Nota previa de Javier Marías Traducción de Mercedes López-Ballesteros Bajo el nom de plume Erckmann-Chatrian se esconden dos autores unidosdurante cuarenta años por una singular amistad y una ingenteproducción literaria, no escrita exactamente a cuatro manos. Émile Erckmann (1822-1899) y Alexandre Chatrian (1826-1890), nacidos en la Lorena franco-alemana, se conocieron en 1847 a instancias del segundo. Unos años después empiezan a publicar conjuntamente una larguísimasucesión de éxitos. Juntos esbozan las tramas, pero es Erckmann quienescribe: cuentos fantásticos o de terror y novelas regionalistas opatrióticas, como El amigo Fritz o Historia de un quinto de 1813 y sucontinuación Waterloo, estas dos últimas traducidas en su día alcastellano por don Manuel Azaña. Chatrian por su parte, ejerce decorrector y «agente literario», ocupándose de colocar los originales, negociar con los editores y administrar las boyantes finanzas comunes. En la cima de su popularidad, se los conocía como «los hermanossiameses». Diferencias económicas ponen fin a la amistad de los dos colaboradores en 1887. «Quería eliminarme», escribe Erckmann indignado, «relegarme al papelque él había desempeñado durante treinta y siete años, hacerme pasarpor su parásito». Tras un año inconsciente y varios enfermo, en 1890muere Chatrian, al parecer con una foto de ambos en el apogeo de sugloria bajo la almohada. Erckmann, que se ha propuesto un ambicioso programa en solitario, muere nueve años después que su «parásito», habiendo publicadosolamente dos obritas menores.«En los veranos de mi infancia, transcurridos en su mayoría en la pequeña y fría ciudad de Soria, pasaba yo muchas tardes en la casa de unos amigos de mis padres, acogedora y agradable. Entre los muchos libros que leí en ese piso, uno de los que más me gustó fue Cuentos de las orillas del Rin. Durante décadas, lo único que he recordado de ellos ha sido midisfrute de aquella época y el miedo que me daba uno de los relatos. Es fácil imaginar que las dos cosas iban unidas, pues a pocassensaciones se resisten menos los niños que a la del temorficticio. Erckmann y Chatrian sólo son recordados hoy por sus cuentos másmacabros, que despertaron la admiración de dos de los mayores maestros del género, M. R. James y H. P. Lovecraft. Tras leer este conjunto, sin embargo, uno tiene la sensación de haber visitado un lugar deensueño en el que desearía pasar parte del año, y siente añoranza deesas modestas ciudades (mitad reales, mitad fabuladas) dominadas porla presencia del río, llenas de tabernas, fortalezas e iglesias quevan soltando sus campanadas, de grandes bebedores y de fumadores depipa, con profesores de metafísica, científicos aficionados, pintoressublimes, bodegueros, músicos, burgomaestres y militares, judíosencubiertos, libreros, médicos estrafalarios, nobles, campesinos ymenestrales, hoteleros y criados, mozas desdichadas, cocheros y nopocos animales: el gallo, el cuervo, el gato, el caballo.»De la Nota Previa de Javier Marías Reseñas:«Me sentiría ingrato si no dijera quealgunos de sus relatos me han deleitado y alarmado durante años.»M. R. James«Su capacidad para crear atmósferas estremecedoras eratremenda.»H. P. Lovecraft Blog de Javier Marías: https://javiermariasblog. wordpress. com/category/reino-de-redonda/