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«Si nunca hubiera visto una fotografía de Annie Costello y jamás lahubiera escuchado recitar a viva voz, podría pensar que los poemas que me encuentro en estas páginas los ha escrito no ya una mujer joven, delicada y bellísima, sino quizá alguna poeta antigua, con rostroincreíble, de esos que te dejan frío primero y enamoradodespués. Muchos primeros libros lo son, o pretenden serlo, pero en laspáginas de Catábasis encontramos ese grado de dulzura y ese grado dedesgarro suficientes como para convencernos de que el universo queaquí late tiene tanto de una Sylvia Plath como de una Lolita. Y tantode un haijí japonés como de un Federico García Lorca. Y tanto de unpersonaje de una serie para teens hormonados, como de una reflexiónprofunda propia de una voz loca y quebrada de una novela de Lispector». Miguel Luna