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Los diversos capítulos que componen este libro no son una guía «al uso» para visitar los parajes y curiosidades de Granada, ni sirven para facilitar al viajero erudición o información minuciosa. Granada. Guía emocional tiene un objetivo más ambicioso, que se cifra en «aprender la emoción, si querernos de veras emocionarnos» y que garantiza sensaciones tan inusitadas como la «locura», la «incoherencia» o la «irresponsabilidad». El viajero, a partir del recorrido por los lugares emblemáticos de la ciudad, llegará a ahondar en el propio conocimiento, percibido al contacto con la belleza y cifrado en la propia anulación en fusión panteísta con la naturaleza. El lector, durante este recorrido espiritual, saboreará emociones contrapuestas, desde las más vitalistas y embriagadoras hasta las más estremecedoras alusivas a la crudeza de la muerte. No obstante, según las sugestiones de esta Guía, toda materia, que «clama por la inmortalidad», se ha de transformar, a partir del fuego y del calor del sol, en una nueva vida «luminosa, casi pudiéramos decir gloriosa» por imperativo de las leyes de la naturaleza. Granada. Guía emocional no solo implica un viaje geográfico, sino que apunta hacia una reflexión personal, una exploración subjetiva que dote de sentido el viaje de la vida. Un camino hacia el autoconocimiento a partir de la fusión con la naturaleza y el arte en la ciudad nazarí. María de la O Lejárraga García (San Millán de la Cogolla, La Rioja, 1874-Buenos Aires, 1974) y Gregorio Martínez Sierra (Madrid, 1881-1947) compartieron su producción literaria con la única firma del marido, incluso desde antes de casarse en 1900. Tras la muerte de Gregorio en 1947, ella adoptó el nombre literario de María Martínez Sierra, que ocasionalmente había utilizado anteriormente. Fueron dos protagonistas esenciales de la historia del Modernismo en España, creadores de revistas literarias (Helios, Renacimiento), novelas (La humilde verdad, Tú eres la paz, El amor catedrático), teatro (Teat...