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José Hierro respiró desde chicuelo su peculiar atmósfera líricaprimera, luego gozó de la inmensa fortuna de ser un singularaportador de ideas en casi constante energía interna creadora. Al poeta lo que le gustaba de la Vida era la misma Vida enaboslutamente todo su avance y encaje en ella desde la cuna a latumba. Me dijo que él rumniaba los temas una y otra vez hasta conseguirregurgitar el tema concluyido nel proceso de creación, lento en él, muy muy lento hasta lograr la madurez, el ritmo, la poesía acabada día a día. Me ha emocionado el abierto interés puesto en la realización de estedestacable trabajo divulgativo de sencillo y sincero homenaje auno de los más destacados vates españoles del siglo XX realizado por Aída Gómez Bolaños, joven entusiasta del ámbito cultural. Del prólogo de Francisco Revuelta Hatauey.