La doctrina social de la Iglesia
ISBN: 9788418414558
Pobreza, desigualdades, corrupción, leyes que pisotean la dignidadhumana, sufrimientos, violencias, racismo, discriminacionesà ¿Está la Iglesia Católica presente en la lucha contra estas realidades ¿O llega habitualmente tarde a estos frentes ¿Siente la sociedad que la Iglesia planta cara a las injusticias El 15 de mayo de 1951, el papa León XIII publicaba la encíclica Rerum novarum. Era la postura de la Iglesia Católica ante el cambio brutal que la Revolución Industrialestaba suponiendo para la sociedad y sobre todo para la clasetrabajadora, relegada a una categoría meramente instrumental. El presente libro explica cómo nació la llamada ôcuestión socialö enel seno de la Iglesia, es decir, la toma de conciencia del trastornoproducido por el encuentro del progreso material con el decaimiento de los principios ético-sociales. Hoy la ôcuestión socialö se ha ido convirtiendo en ôcuestiónantropológicaö, no limitada a las formas de propiedad y las relaciones laborales sino abarcante de todo lo humano. Por eso, la Doctrina Social de la Iglesia también ha evolucionado, a pesar de declararseconsciente de lo mucho que le queda por hacer. En este sentido, hay cuestiones de especial importancia todavíapendientes, como dejar claro que no hay justicia sin libertad, nilibertad sin justicia. Por esta razón, el autor refleja en los textosque la justicia no se alcanza si se aplica solo la razón, que hay quegenerar una reciprocidad fraterna, y eso requiere contar con ladimensión religiosa. El libro se introduce también en otro gran asunto: la confusión entrecomunidad política y Estado. El autor reclama reducir este último alcarácter de instrumento de la autoridad legítima ûque es para lo quenacióû, y revisa la doctrina sobre el origen de la autoridad y lasformas de gobierno dando prioridad a la participación sobre larepresentación.«Es notorio el esfuerzo que el Magisterio eclesial ha realizado, sobre todo en el siglo XX, para interpretar la realidad social a la luz del Evangelio y ofrecer de modo cada vez más puntual y orgánico su propia contribución a la solución de la cuestión social, que ha llegado aser ya una cuestión planetaria». Juan Pablo II en "Novo millennioineunte" (2001)