Ir al contenido

Cuando Séneca fue condenado a muerte por Nerón, decidió salvar unaparte de su biblioteca para evitar su destrucción. Veinte siglosdespués, Gloria Rojas, periodista, y Jaime Carvajal, filósofoamericano de reconocido prestigio, nietos de dos ilustres profesoresque fueron amigos y colaboradores antes de la Guerra Civil, decideninvestigar una teoría que sus abuelos barajaron sobre la existencia de esa biblioteca apoyándose en un misterioso personaje del Siglo de Oro que vivió en la ciudad de Córdoba