Menuda papeleta
ISBN: 9788419158628 ERRATA NATURAE
Tal vez a ti también te hayan dicho que como ciudadano o ciudadanatienes un gran poder. No puedes levantar el martillo de Thor ni volarcomo Wonder Woman, es cierto, pero, ojo, puedes votar. Ese es tupoder. Guaaaaau. ¿En serio ¿Y cómo se explica entonces esesentimiento, entre la desilusión y la desolación, que a tantos nosacomete en relación con el voto Menuda papeleta... François Bégaudeause ha propuesto diseccionar de manera radical esta pregunta. Podríahaberlo hecho con un ensayo sobre la famosa «crisis de larepresentación», pero este libro está en las antípodas delacademicismo (es un ensayo muy narrativo, en parte autobiográfico, con mucho sentido del humor y un pelín de mala hostia). Lo primero que debemos recordar es que la democracia no está en laselecciones, sino entre las elecciones. Sin embargo, nuestrassociedades proponen lo contrario: elecciones y nada más entre ellas. Y allí donde la democracia se restringe a un sistema electoral, quedaanulada de facto, al igual que el poder de sus ciudadanos. Ni Thor ni Wonder Woman, somos más bien Dráculas... pero invertidos: una vez cada cuatro años salimos de nuestros ataúdes y acudimos bien guapos ysonrientes a los colegios electorales (y luego rápido cada cual a suféretro, que mañana trabajamos). Ya no será necesario que hagamos nada más. Hay otros que se ocupan de todo. De esta manera, el votanteactúa abstrayéndose (enterrándose políticamente en vida), mientras que el auténtico sujeto político debería hacerlo materializándose(convirtiendo la política en una experiencia vital cotidiana). Por lotanto, al validar las elecciones, el votante dice «compro»: como encualquier otro aspecto de nuestra sociedad consumista, compramos elsistema electoral y sus reglas (sobre el que no hemos decidido y que a muchos nos parece injusto), compramos las escisiones constitutivasdel proceso, entre ciudadanos activos y pasivos, entre elegidos yelectores..., y compramos el propio orden social no igualitario quelos actuales sistemas electorales simbolizan y corroboran.