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Las palabras son las sombras de las ideas, no las ideas mismas, pero, como las vemos ahí tan acabadas, tan completas, confundimos lasunas con las otras. No nos damos cuenta de la diferencia ni de laimportancia de las mismas. Las ideas, al fin y al cabo, son laesencia de nuestro universo. Puede que no del universo de una polilla, puede, pero sí del nuestro, el que percibimos, conocemos, yestudiamos, el que nos sorprende y nos sustenta. Este universo nuestro está formado por ideas que se proyectan en palabras. Por elmismo principio activo, los poemas se aparecen ante nosotros comopiezas terminadas, como una unidad formada por versos que nacenpara completar el todo.