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Del mismo modo que Las armas y las letras, la formidable aproximaciónde conjunto con la que Andrés Trapiello cambió el modo en queconsideramos las relaciones entre los escritores y la Guerra Civil, Los nietos del Cid es mucho más que un ensayo sobre literatura. Opacados a veces por los sucesores del 27, que no reconocieron sudeuda y los trataron injustamente como antiguallas, los autores del 98 conformaron la más brillante generación de todos los tiempos y fue através de ellos como España, un país declinante que los recibió conhostilidad, ingresó en una modernidad que apenas había dado entrenosotros los primeros pasos. Valle-Inclán, Baroja, Unamuno, Azorín, los Machado o Juan Ramón Jiménez, pero también figuras menores como Sawa, Noel, Ciro Bayo o Silverio Lanza, o poco recordadas como Solanao Fortún, atraviesan estas páginas magistrales que evalúan las obras y se detienen asimismo en las vidas, con el estilo claro, ameno ybienhumorado de quien ha convertido la erudición en una de las bellasartes. Veinticinco años después de su primera aparición, Trapiellovuelve a darnos uno de sus libros fundamentales en una ediciónrevisada y ampliada que añade matices e invita a revisitar uno de losperiodos más fecundos de nuestra literatura contemporánea.