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Amor y guerra es, antes que nada, un discurso narrativo de rigurosaconstrucción. Cualquier anécdota, que bien podría resumirse en pocomás que una línea, se alarga, se expande en círculos, se desarrollamezclando el tiempo de la historia con prolepsis, reiteracionesdeliberadas y variaciones sobre unos cuantos motivos básicos. Amor yguerra es la novela de un novelista minucioso e implacable que, líneatras línea, va perfilando los rasgos psicológicos de un personajeescalofriante que, como cabía suponer, no se plantea en ningún momento dudas acerca de su catadura moral (à). Por encima de todo ello, lanovela de Saizarbitoria es la historia de un desamor, o, para decirlocon más propiedad, de la degradación paulatina de una relaciónamorosa, convertida en una guerra permanente con brevísimas treguas. Esto no hace más que probar que nos hallamos ante una sólida creaciónliteraria. En suma: valía la pena traducir esta novela, densa y construida con la precisión de un mecanismo, que ofrece mucho más de lo que suenvoltura aparente promete. La lectura de Amor y guerra es un oasis en medio de este desierto de frivolidades mercantiles que nos aflige.(Ricardo Senabre, El Cultural).