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Puede que no exista ninguna otra obra realizada por el hombre queinspire tantas y tan variadas emociones como los faros. Soledad, protección, calma y a la vez agitación, melancolía, nostalgia, admiración y, sobre todo, la percepción de una arquitectura que, aunque sigue teniendo una función práctica, da la sensación de ser yaalgo del pasado, donde estas torres iluminadas y palpitantes eran elúnico cordón umbilical entre la tierra y los marinos que recorrían sus peligrosas costas. Quizás por eso no los veamos como una simple y fría construcción depiedra, sino más bien como algo vivo y humano que ha protegido durante siglos a marineros y pescadores de los violentos cambios de humor del mar. Estas vetustas estructuras de piedra son también la imagen de unaintegración amable y sostenible, casi en armonía con esa naturalezaque los rodea resistiéndose a ser domesticada. Por todos estos motivos, los faros son una parte más de un paisaje que muchas veces es sobrecogedor, pues a menudo se levantan en lugaresauténticamente salvajes, de una belleza impresionante. Esta unidad entre el faro y su entorno es lo que se quiere plasmar enlas fotografías de este libro, pero buscando la personalidad de cadafaro, su espíritu y sus imágenes más atractivas y espectaculares, aunque sean las menos habituales, por eso se juega con los amaneceres, los atardeceres, las tormentas, los temporales, las nieblas, elinstante fugaz..., y siempre tratando de conjugar la terrible fuerzade la naturaleza con los elementos que mejor representen laidiosincrasia de cada faro. Faros. Luces del norte es, en definitiva, un recorrido fotográfico yevocador por cincuenta faros del norte peninsular, desde el faro de Cabo Silleiro, en Galicia, hasta el faro de Biarritz, en el País Vasco francés.