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Exponerse a los versos de Andrés de la Orden es enfrentarse a laverdad más demoledora, a palabras como puños que buscan tu mandíbulacon la franqueza letal que tiene su poesía. Sus versos no han nacidocon ánimo de ser amables. Noctem nos habla de la noche interior, y nosólo de la noche que alimenta al poeta, nos habla de una noche tuya ymía, nuestra, urgente, inmisericorde, terriblemente hermosa ydesoladora: la noche eterna del poeta, incapaz de cerrar los ojos, demirar para otro lado, incapaz de ponerse a salvo del dolor que lerodea. Andrés de la Orden lo vive en primera persona, lo hace suyo, ylo escribe sin medias tintas, sin retórica, arroja las palabras alpapel sin escrúpulos, empujadas por la angustia y la desesperanza, otras por la resignación de saberse humano y mortal, limitado, condicionado por un mundo que en demasiadas ocasiones es poco amable.