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Sus días de banquero pertenecen al pasado. Ahora, Laurent Letellier es el feliz propietario de una pequeña librería parisina. Cuando unamañana, camino del trabajo, se topa con un bolso de mujer abandonadosobre un cubo de basura, decide llevárselo a la tienda con la nobleintención de devolverlo a su dueña. Desaparecidos el billetero y elmóvil, su propósito parece casi imposible si no fuera porque, entrediversos objetos femeninos, Laurent encuentra una libreta roja llenade anotaciones, pensamientos y recuerdos. Cediendo a la curiosidad, se sumerge en la jugosa lectura y, como un si de un rompecabezas setratara, empieza a reconstruir la vida de Laure, amparado por laexcusa de hallar alguna pista que le permita localizarla. Sin embargo, para qué engañarse, el diario también es una llave a la intimidad dela enigmática desconocida, lo que ejerce sobre Laurent unairresistible fascinación. Y mientras él se entrega de lleno a unaabsorbente labor detectivesca, Laure regresa a casa después derecuperarse en el hospital de las secuelas del atraco. De pronto, lospapeles se intercambian, y en un giro sorprendente, Laure se convierte también en investigadora, empeñada en descubrir quién es elmisterioso hombre que ha depositado el bolso, con todo su preciadocontenido, en el salón de su casa. Antoine Laurain ha escrito un relato encantador, una historia sencilla pero sofisticada que atrapa desde la primera página y que es, almismo tiempo, un canto de amor al auténtico espíritu parisino: el desus rincones recoletos, sus cafés de barrio, sus viejos edificios depatios soleados y sus gentes variopintas. Con un estilo claro yfluido, y un talento incuestionable para engarzar los pequeñosdetalles y esas extrañas casualidades que constituyen las pinceladasdel azar, Laurain ha dado luz a una novela de una sutil y fascinantebelleza.