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A finales del verano de 1257, cuatro naves zarparon del muelle de Tunsberg, cerca de Oslo. A bordo iban la princesa Kristina, hija delrey Hakon IV, junto a más de cien emisarios, guardias, doncellas ysirvientes de su corte. Su misión era acompañar a la princesa hasta el reino de Castilla y asegurar sus nupcias con uno de los cincohermanos del rey Alfonso X el Sabio. El arduo y peligroso viaje lesllevaría a una reino fascinante que durante cinco siglos había estadobajo poder musulmán, quienes conocían aquella fértil tierra comoal-Andalus. Durante los años que permanecería en Sevilla junto a sunuevo esposo, Felipe de Castilla, Kristina de Tunsberg sería testigodirecta de dramáticas intrigas, conspiraciones y luchas entre loshermanos del rey Alfonso y parte de la nobleza castellana. Casi 700años después, el sarcófago de la princesa noruega sería encontrado enla colegiata de Covarrubias, hoy en día hermanado con Tønsberg, convirtiéndose en destino de numerosos peregrinos nórdicos que acudena la colegiata y a la cercana ermita de San Olav para recordarla. Laemocionante novela de Per Erik Borge,